201422.09
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La responsabilidad in vigilando de las auditoras y aseguradoras en las inversiones de productos financieros

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        Tras abrirse la Caja de Pandora con el informe de Gotham City sobre la realidad de GOWEX y la posterior manifestación de Jenaro García ante los tribunales reconociendo que había falsificado la contabilidad y resultados de su empresa, la mayor parte de los 5.000 inversores afectados, lejos de buscar la responsabilidad penal de los implicados, buscan recuperar su dinero de la forma más rápida y eficaz posible; ¿pero cómo?

        La difícil respuesta a la pregunta entiendo debe ser buscar la responsabilidad IN VIGILANDO de las auditoras y por ende de sus compañías aseguradoras, que finalmente son las únicas que pueden tener solvencia para hacer frente al pago, ya que son quienes generan la confianza de los inversores en el mercado, ejercen como figura de contraste y deben comprobar la veracidad de la información.

Responsabilidad de las auditoras en el caso Gowex

        Además, con su reputación, el asesor registrado debe avalar que la empresa cotizada cumple con todas las obligaciones de transparencia del mercado. Ciertamente, la decisión de invertir en un determinado valor es una elección libre que, pese a los riesgos, se hace en base a unas determinadas expectativas que en el caso de GOWEX han sido falseadas desde el principio con la “cobertura necesaria de las auditoras”.

        Dicho lo anterior, si bien la responsabilidad de la aseguradora y de la auditora, quien ya había sido expedientada con anterioridad por el Instituto de Contabilidad y auditoría de cuentas, prácticamente no se cuestiona, el principal problema radica en poder demostrar la responsabilidad civil del “asesor registrado”, cuestión que no se presenta como tarea fácil ya que la propia CNMV ha declarado no ver responsabilidad del asesor registrado, aún cuando la Circular 10/2010 de MBA prescribe que el asesor registrado debe comprobar, antes de que su asesorada salte al mercado, la calidad de su folleto informativo y que no omita datos relevantes ni induzca a confusión a los inversores. Además, dicha circular impone al asesor registrado “la obligación de acreditar que su cliente“ evite incumplimientos tras su salida a bolsa.

       La comprobación de dicha información debe ir más allá de un simple formalismo, pues el asesor debe estar más vinculado con el MBA y los intereses generales, que con los intereses de las empresa auditada. Su razón de existir no es la de alcanzar un “trocito del pastel”, sino la de garantizar que las empresas no den la información que quieran, con cifras falseadas, sino que se ajusten a la realidad sin  inducir a error a los inversionistas, en un verdadero ejercicio de transparencia.

 María del Carmen López Lafuente

Abogada de Guillén Abogados (@AbogadosGuillen )

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