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Sobre la necesidad de crear Manuales de Compliance en las empresas

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Se cumplen tres años de la reforma del Código Penal, que introdujo a finales de 2010 la responsabilidad penal de las personas jurídicas para cierto tipo de delitos, a través del artículo 31 bis, que derogaba el hasta entonces sagrado principio societas delinquere non potest.

Con la reforma, las empresas son penalmente responsables “de los delitos cometidos en nombre o por cuenta de las mismas”, y por sus representantes legales o por aquellas personas que hayan podido cometerlos porque quienes tenían que controlar su actividad no lo han hecho. España va hacia una homologación con las leyes contra los delitos económicos que se aplican ya desde hace unos años en otros países, en concreto, la inspiración principal de la reforma en nuestro país viene de un Decreto Legislativo italiano (231/2001), parecido a la Bribery Act británica o la Foreign Corrupt Practice Act estadounidense.

Compliance penal

En todo caso, la responsabilidad penal de las personas jurídicas, además de la cuantiosa sanción para el sujeto impuestas por el Legislador, lo que esconde es un castigo a la imagen de la empresa, un daño reputacional que puede llegar a ser irreparable. La reputación corporativa todavía no está suficientemente valorada en España, a excepción de las grandes corporaciones, sociedades cotizadas y compañías de producto y marca.

Con la nueva reforma del Código Penal se pretende proteger valores como lalibertad y seguridad de las personas, el derecho al honor y la privacidad, el crédito mercantil y la ética empresarial, la salud laboral o el interés general atribuido a las Administraciones Públicas, entre otros, que son tenidos en cuenta por los distintos tipos delictivos objeto del programa de compliance; si bien abre una vía para que la empresa controle la comisión de delitos en su seno, para exonerarse completamente si alguien los comete y para evitar o minimizar el daño reputacional.

Los Manuales de compliance que introdujo el texto penal y que se hicieron para conseguir las atenuantes de responsabilidad criminal, están siendo reformados con dos importantes novedades: en primer lugar, la posibilidad de que la persona jurídica quede totalmente exonerada de responsabilidad penal si tiene un Manual de Compliance (al que denominan “Modelo de Organización y Gestión”) que cumpla los requisitos exigidos y, en segundo lugar, la futura norma nos indica cuál debe ser el contenido de dicho Manual. Con ello, se acabaron las dudas sobre qué extremos debe regular, cómo debe actualizarse, sanciones que se aplicarán en caso de incumplimiento, recursos financieros…

No debe entenderse el Manual de Compliance como un salvoconducto o un comodín antiquerellas, pues si nos demandan, la empresa irá al proceso y sólo en su momento podrá hacer uso del Manual, que previamente elaboró, para demostrar que hizo todo lo posible para evitar los delitos en el seno de su organización.

Por ello es el momento de abordar con rigor la elaboración y revisión de manuales, pues ahora es cuando adquiere un valor real, ya que, en un futuro próximo, habremos de ser testigos de un aumento de querellas contra personas jurídicas. Así ha sido en los países en los que se ha tipificado esta figura y así lo demandará la transparencia, el buen gobierno y la sociedad, y para abordarlo con rigor es fundamental la independencia de la persona o entidad que va a diseñar o implementar el Modelo de Prevención del Riesgo Penal; es condición “sine qua non” para la credibilidad y, en consecuencia, validez del mismo, pues, de lo contrario, el juez encargado de juzgar un delito cometido en el seno de una persona jurídica, podría anular la validez del programa de compliance.

Desde Guillén Abogados.

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